08 abril 2008

Cuestión de moda

El señorito en cuestión, tan bien vestido, tenía que hacer juego con todo.
Se volcaba sigilosa y perfectamente en cada cosa. Tiene tanta maña, que consigue cualquier situación. Yo creo que no conozco nada que no haya tenido.
Además no le faltaban señoritas.
Es más, cambiaban según su estado: para el melancólico estaba aquella con amargos ojos que le acompañaría para desahogar su estado; y en el más divertido tendría que ir combinado con la señorita de sonrisa carnosa.

Tanta es la moda,
que se olvida de que las señoritas necesitan algo más que temporadas.

1 comentario:

Mr.Funk dijo...

Entonces yo ya paso de modas.