14 octubre 2009

Desconocido

Lo nuevo es desconocido y, hum, inquietante. A mí me hace no dormir por la noche, y ese momento me llena de nervios el estómago. Lo desconocido puede sonar como incertidumbre... pero, ¿por qué malo? Además, la certeza es casi imposible. Todo suceso puede cambiar su giro en 360º , dar una vuelta espectacular, y en milésimas de segundo. Y también es desconocido ese giro, esa posibilidad. Vale, no podemos estar pendientes de un destino, como mirando y esperando a que aquello pase con el paso del tiempo. No, yo nunca me he quedado quieta... y ha podido ser también mi fallo.
¿Pero para qué sentarse? Siempre he sido de volar, de seguir ahí indirecta o directamente. A estas alturas sólo he podido aprender de mis errores... pero no rectificar mi manera de ser. El corazón me seguirá latiendo rápidamente, seguirá el nudo en la garganta como consecuencia de los nervios subiendo de mi interior, pero... ese giro de 90, 180 o 360º desconocido lo convertiré en lo más dulce que pueda hacerlo. Porque yo he decidido estar aquí, delante de mi ordenador, en una habitación minúscula, iluminada por la carrera que he elegido, y el aire de Madrid.
Porque lo desconocido no me da miedo acompañada de una buena canción. Mensajes de desconocidos, sonrisas por la calle, caricias con palabras, sensaciones desconocidas.

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