26 noviembre 2009

A cualquier otra parte, por unos días... para el mundo, que quiero bajarme.

24 noviembre 2009

¿18 segundos?

Ven pronto, no quiero esperarte más. Me gusta cuando me agarras fuerte en tus brazos, me haces sentir tan pequeña y arropada... aunque esté deseando que me quites el abrigo, me bajes la cremallera poco a poco, y que no digas nada... Que sólo se oiga nuestro presente, que del pasado ya hemos sufrido y del futuro ya hemos hablado. Desnuda mi manera de ser... como sólo tú sabes hacerlo. Hazme volar, flotar, reir, ser yo misma. Enrédate en mi pelo, en mis sábanas, en mis besos. Quiero ser la única en tu mundo sin tener que luchar contra él. Que me aceptes, que te dejes querer.

16 noviembre 2009

Me apetece.



Y aunque a veces parezca que todo se hiela siempre llega el momento en el que todo, no sé... it's allright.

14 noviembre 2009

Mi matadero clandestino.

El caso, a veces por más rodeada que estoy de gente, ellos giran sin verme... y hablo, grito hasta quedarme sin aliento, pero no son capaces de oirme. Les pido que se queden a mi lado, pero ya se me ha ido la voz. La impotencia está ganando la batalla, porque no haces nada para evitarlo. No seguimos la misma velocidad. Sólo quiero estar en mi matadero. Y guardar la ropa. Os echo de menos.

09 noviembre 2009

Frío en la ciudad


He llegado a casa con la nariz y los mofletes rojos. La ciudad cada vez está más bonita, oscurece antes y aunque siempre he sido de luz natural, las farolas bailan con luz permanente para no dejarla en penumbra. La gente no hace más que quejarse del frío, pero yo... sonreía al ver que por fin se ha hecho tema de conversación en el ascensor. He sacado la manta y he cerrado las ventanas. Aún la calefacción es innecesaria. Una taza de leche caliente, un cigarro, un pijama de manga larga, y tú. Quizá me guste el frío porque en realidad tengo muchas cosas que me puedan dar calor. O al menos es lo que me gusta pensar.

04 noviembre 2009

Cincuenta caricias




No se enfadaron porque le dejaras los pies fríos al retirarle las sábanas, ni porque interrumpiera su sueño encendiendo la luz, ni porque acelerera sus suspiros con un simple roce en su oreja, o supiera a la perfección como funcionaba su cuerpo. Fue porque se fue, aunque sólo fueran cinco minutos. Cincuenta besos perdidos.

03 noviembre 2009

Dina y él

Ahora que ha pasado más de un mes, Dina se quedó mirando la calle, y pensando en lo rápido que había sucedido todo. Septiembre ha sido un no parar de proyectos e incertidumbre, Octubre de transición, y ahora que ha llegado Noviembre... le echaba de menos. La cosa es que se ha colocado entre nuevos rostros que hacen olvidarle, y él también ha hecho lo mismo aunque por segunda vez. Les ha separado la despreocupación, las cañas, el tiempo, el silencio, y un par de besos en la mejilla. Kilómetros de distancia han podido con ellos, como cuando se acostaban en la misma cama de 90 y había un océano entre espalda y espalda. Pero ahora están en la misma ciudad. Dina sabía que tarde o temprano sucedería... pero no quería que fuera en Noviembre. Todavía no se había hecho con la ciudad.

Fisheye.