30 mayo 2010

Renovarse o morir.

De repente la habitación le ahogaba, no sabía cómo explicar aquella sensación y optó por darse la vuelta y salir corriendo. No era lo más inteligente, pero ella no se lo consideraba ni lo más mínimo. Actúa por instintos, se lamenta de su prisa, aunque tiene siempre la sensación de llegar tarde a todos los sitios. Sus pensamientos no descansaban ni un segundo, y en ese instante... pararon. La mente en blanco, la lluvia en su cabeza, la mirada hacia atrás por si él decidía ir a buscarla y sus pies se encharcaron en lo que para ella eran burbujas.
Su respiración se tranquilizó... se enciende un cigarro. Camina lento sin dejar de mirar hacia atrás. Sus pensamientos volvieron y en segundos ya estaban dando vueltas, no podía centrarse en uno sólo. Empezó a correr otra vez, pero esta vez hacia su casa. Ahh... su casa. Pequeña, incómoda, fresca, con vistas a la altura, sin luz en el techo... y sola. Sí, sola. Aunque ella se lo diga bajito para no creérselo del todo...
Corre, corre, y corre. Abre la puerta, aunque primero se le caen las llaves al suelo. Cierra la puerta, como si alguien le persiguiera, y se sienta en el suelo. Se había dejado la radio encendida, y justo estaba sonando su canción favorita.
Sonríe.
Decide tirar los relojes, la ropa mojada y se queda en ropa interior y los pies descalzos con las uñas de chocolate. Eran más de las 12 de la noche y pone la música a todo volumen. Canta... baila... coge unas tijeras y se empieza a cortar cada uno de sus rizos rubios. Uno por uno van cayendo al suelo, cada vez sonríe más... no tiene ni idea de lo que está haciendo.
Está dejando al aire un cuello de secretos, una nuca de minutos, y unos lóbulos de susurros.
Uno a uno van cayendo sus rizos...y uno a uno sus pensamientos.



10 mayo 2010

Mayo

Se me había olvidado lo que era darte a conocer, y conocer...

01 mayo 2010

Co-razones

No hace falta que me digáis eso de que perdéis la cabeza
por eso de que sus caderas...
ya sé de sobra que tiene esa sonrisa
y esas maneras
y todo el remolino que forma en cada paso de gesto que da.
pero además la he visto seria ser ella misma
y en serio que eso no se puede escribir en un poema.
por eso, eso que me cuentas de que mírala cómo bebe las cervezas
y cómo se revuelve sobre las baldosas
y qué facil parece a veces enamorarse.
todo eso de que ella puede llegar a ser ese puto único motivo
de seguir vivo y a la mierda con la autodestrucción...
todo eso de que los besos de ciertas bocas saben mejor es un cuento que me sé desde el día que me dio dos besos y me dijo su nombre.
pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que ella aparezca de golpe y de frente
para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas.
no sabes lo que es despertarte y que ella se retuerza y bostece,
luego te abrace,
y luego no sepas cómo deshacerte de todo el mundo.
así que supondrás que yo soy el primero que entiende
el que pierdas la cabeza por sus piernas
y el sentido por sus palabras
y los huevos por un minimo roce de mejilla.
que las suspicacias,
los disimulos cuando su culo pasa,
las incomodidades de orgullo que pueda provocarte
son algo con lo que ya cuento.
quiero decir que a mí de versos no me tienes que decir nada,
que hace tiempo que escribo los míos.
que yo también la veo.
que cuando ella cruza por debajo del cielo solo el tonto mira al cielo.
que sé como agacha la cabeza, levanta la mirada y se muerde el labio superior.
que conozco su voz en formato susurro
y formato gemido
y en formato secreto.
que me sé sus cicatrices
y el sitio que la tienes que tocar en el este de su pie izquierdo para conseguir que se ría,
y me sé lo de sus rodillas
y la forma que rozar las cuerdas de una guitarra.
que yo también he memorizado su numero de telefono
pero también el numero de sus escalones
y el numero de veces que afina las cuerdas antes de ahorcarse por bulerías.
que no solo conozco su última pesadilla,
también las mil anteriores,
y yo sí que no tengo cojones a decirla que no a nada
porque tengo más deudas con su espalda
de las que nadie tendrá jamás con la luna (y mira que hay tontos enamorados en este mundo).
que sé la cara que pone cuando se deja ser completamente ella,
rendida a ese puto milagro que supone que exista.
que la he visto volar por encima de poetas que valían mucho más que estos dedos,
y la he visto formar un charco de arena rompiendo todos los relojes que la puso el camino,
y la he visto hacerle competencia a cualquier amanecer por la ventana: no me hablen de paisajes si no han visto su cuerpo.
que lo de "mira sí, un polvo es un polvo",
y eso del tesoro pintado de rojo sobre sus uñas
y solo los sueños pueden posarse sobre las cinco letras de su nombre.
que te entiendo.
que yo escribo sobre lo mismo.
sobre la misma.

que razones tenemos todos.
pero yo
muchas más que vosotros.