20 agosto 2010

#8

Le ha agarrado de la mano tan fuerte que parecía que no quería que se cayera a ningún lado. Bueno, he dicho "parecía" porque a él le daba igual si se caía, porque iba a estar ahí para levantarla cuando fuera necesario. Llenó un embarcadero de velas y le enseñó parte por parte cómo sería la casa donde tempranamente iban a vivir juntos. Qué más da si les separaban unos cuantos kilómetros, ellos estaban unidos por la sorpresa, por ser iguales en sexo opuesto.
Esa noche les daba igual la distancia durante media hora; sólo querían decirse lo bueno que había sido arriesgarse a conocerse.


Gracias Ramsés, por hacerme sentir especial.

2 comentarios:

Claudia dijo...

Lo bueno de arriesgarse a conocerse.
Muy bien dicho.

Lady Day dijo...

Porque el miedo al fin cayó.


(sois increíbles los dos)