31 enero 2011

#26

No sé porqué por la noche todas nuestras ideas se ven de manera diferente. En mis noches, por ejemplo, la creatividad y las ganas me inundan, el sentimiento de que estoy perdiendo el tiempo es mayor, y la vida la veo algo más triste que si está el sol.
Quiero comer pipas, romper el silencio, una buena conversación tecleada, matar al monstruo del armario, o que el gato se duerma un poco más arriba para que llegue a acariciarle.
Pero sobre todo... necesito que estés tú en mi cama.

19 enero 2011

#25



Visita express,
hora y media
por tus veinte años.


14 enero 2011

#24


Se dio cuenta de la vida al mismo que tiempo que yo y de repente... pum, se enamoraron más que nunca desde Enero. Te hablo de equilibrio, tú de felicidad. Tú de mañanas, yo de noches. Ya van cuatro inviernos en los que nos revolcamos por el suelo, me irritas la piel, te necesito para dormir, y nos comemos por inercia. Ya son cuatro inviernos en los que nuestras manos agarradas han derretido el hielo. Cuatro inviernos desde el primer verano.
Resistiendo a cualquier temporal.



08 enero 2011

#23

Es un problema interior muy estúpido y directamente proporcional que cuanto más planes tienes y más intentas abarcar, más miedo te entra por dentro de que se vaya todo a la mierda.

02 enero 2011

#22

Buscaba algo de beber. Tenía tanta sed que ni podía esperar a que le sirvieran otra copa. Algo dentro se le descolocó a las 5 de la mañana.
Buscaba aire. Se metió entre toda la gente para encontrar la salida; apoyándose contra las paredes, cogió la primera chaqueta que encontró, y salió corriendo.
Buscaba tranquilidad. Caminó deprisa para que nadie pudiera encontrarla, porque no podía dar ninguna explicación de lo que le estaba pasando en esos momentos.
Otra vez esa sensación...
Buscaba soluciones. Su cabeza daba vueltas, su respiración cada vez iba más deprisa, le dolía el pecho, y las piernas le temblaban... Se sentó en el suelo.
Buscaba equilibrio. Necesitaba poner en orden todos sus pensamientos, coger del cuello a las cosas buenas y tirar por la alcantarilla más cercana lo que hacía que sus ojos no miraran hacia arriba. Y otra vez... el dolor en el pecho de saber que cada vez te estás hundiendo más en una mierda que estás creando solo.
Y buscaba......... buscaba más de lo que podía encontrar. Buscaba en los sitios donde mejor había escondido las cosas.

Hasta que dejó de buscar,
porque empezó a crear.