12 abril 2011

#31

Pasas tu vida esperando a que llegue algo extraordinario, que te haga saltar de alegría con el sol de la calle, o temblar abrigada por la lluvia tras el cristal. Pasas los días esperando, buscando la cabeza a todos los baches que te has encontrado por el camino. Comparas, juzgas, te quedas con lo bueno, y deshechas lo peor. No hay más giros en la vida que los que pueden brindar tu capacidad. Una ciudad hoy, mañana otra. ¿Y qué esperas? El dinero hoy, mañana la música.
Y no te das cuenta que la casualidad de tu vida ha llegado ya, está ahí... mientras te tomas el café en la terraza del vaivén.